Con el libreto escrito por Thomas Morell, el oratorio fue concebido sin hacer referencias a ningún hecho histórico. Es un elogio por la recuperación de la libertad y la alegría por haber vencido a los enemigos en las batallas, que puede ser aplicado a cualquier época. Esta característica fue dada por la dedicatoria del oratorio al triunfo de los británicos en la batalla de Cumberland en 1746. Por esa razón, la obra no tiene protagonistas. Sólo son mencionados Judas, Simón y Eupolemos. El coro expresa emociones colectivas como la tristeza, la adoración, la alegría del pueblo, el arrojo marcial o la fe religiosa.
Pese a que la obra está basada en el primer libro de los Macabeos y en la obra de Flavio Josefo, donde se describe la lucha de los judíos contra el feroz Antíoco IV, la acción histórica no aparece en ningún momento en la obra de Haendel. En todo caso, se utilizan ‘mensajeros’ para comunicar las novedades y las arias femeninas no representan a ningún personaje. Algunos autores afirman que el éxito del oratorio se debe justamente a esa característica. Es intemporal, no individualiza hechos precisos. El aria 17, ‘Tis liberty alone’, que hizo famosa a la soprano Caterina Galli, el aria 50 ‘Father of Heaven’, el dúo 64, ‘O lovely Peace’, el famoso coro ‘See the conque`ring hero’ – que llegó a ser considerado un himno - reflejan los deseos universales de felicidad, libertad y fe religiosa. A esa característica se debe su éxito a través del tiempo.
Fue estrenado en abril de 1747 y se repitió cada año hasta la muerte de Haendel. Supuso casi un record de recaudación para el atribulado compositor, que nunca salía de sus quebrantos financieros. Judas le permitió embolsar 640 libras, una fortuna para esa época.
Jorge Dulitzky